AND YOURS

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5.11.11

Tú, mi odio y El País de Tus Pesadillas

Me siento en un círculo vicioso, literal.
Que sin sueño, sin hambre, sin tiempo
No hago más que dormir, comer y perderlo

Me encuentro fatal. Y mi vida tiene que continuar hacia delante pero ojalá pudiera seguir sin mi

Mi esfuerzo, mi ánimo, mi fe
Se va con cada humo del cigarro
Con cada moco que me saco de la nariz
Con cada lágrima que derramo dormida
Cada falso orgasmo. Cada palabra de autocompasión...

Cada patada que te daría porque CUÁNTO TE ODIO y cuánto daño me has hecho. Daño que sólo te pueden hacer las personas que de verdad quisiste

Mi corazón en tu mano y lo pisaste
Lo que recuperé y me puse en el hueco del pecho no es más que una tela ennegrecida de sangre seca y tus locuras de drogadicción

Sonrío y camino
Sólo paro a vomitar cuando vuelve tu olor a rata muerta
A círculo de mentiras, a ego ridículo, a falsa coraza de buena vida que cubre tu odio, tu miedo y tu mundo paranoico al que a nadie dejas entrar

Quédate allí dentro y no hagas daño a nadie más
Quédate allí dentro con tus princesas tatuadas

Nunca volveré, claro que no
Nunca volveré al País de Tus Pesadillas

27.1.11

Preguntas a un yo roto y decolorado

¿A quién le correspondía enseñarme lo que es la autoestima?
¿Qué clase acerca de la moral me perdí?
¿Quién me arrancó el amor propio? ¿Quién es el verdadero mártir?

¿Qué clase de vida pretendo tener encerrada entre los parietales y el esfenoides?
¿Cuándo acabará esta jodida clase y podré salir al recreo?
¿Qué niño me robará hoy la merienda y el corazón?

¿Por qué la tiza no pinta sobre la carne? ¿Por qué la carne huele tan mal, tan a podrido? Que aún está fresca pero ya se atisba la mano de la muerte sobre sus tejidos ¿Por qué?

¿Por qué te quiero tanto? ¿Por qué? ¿Por qué 'P.O.D'? ¿Por qué 'Rammstein'? ¿Por qué 'Tool'?

¿Por qué no soy tan perfecta como debería? ¿Por qué no me veo perfecta como lo que soy?

¿Cómo es que esa frágil mariposa de cerca no es más que pelos, antenas e instintos asesinos? ¿Será que la noche vuelve loco a cualquiera? ¿Será que los vampiros visten de cuero y beben Jack Daniels? ¿Será que las niñas buenas lo único que quieren hacer es morir?

…

Y el valor, ¿lo valoro? Y al perdón ¿lo perdono?
Y esta puta vida, ¿la vivo o sólo me dejo vivir?

¿Y por qué imploro tus besos? ¿qué tendrán? ¿Qué me das que yo no tengo?
¿Por qué hay media persona de mí en ti? ¿Por qué la otra media la perdí?
¿Por qué pensar que algo se me escapa cuando cierro los ojos, cuando la noche se hace día, y nada ha cambiado y nada me hace sentir y pasa el tiempo y si no es a tu lado no puedo dormir?

¿Y si la muerte me lleva? ¿o el delirio? ¿o el olvido? ¿o la estoicidad? … ¿te echaré de menos desde allí?

8.7.10

My glowing flower

De tu amor y tu odio
nació una flor
de raíces rojas
Huele a pasión

De tu fuerza y tu rabia,
una canción
Un recuerdo de tinta
Una sonrisa,
un valor

De tus ojos las ganas
de perderme en ellos
De comer tus entrañas
y beber tus sueños

De mis manos, tus gritos
De mi risa, tu encanto
De mi boca, tus mitos
Si te amo: te espanto

De lo loca que andas
que me sorprendo
De la vida que hablas
que ni te entiendo
De lo mucho que amas
que ni te creo
De tu flor en llamas
De tu deseo

Y cuando tu silencio
me dejas solo,
te alejas despacio
y, princesa, te imploro

Pero ya amas a otro

Otro admira tu belleza,
veja tu delicadeza,
ignora tu sutileza,
se pierde en tu tristeza

Hasta un nuevo silencio
Hasta de nuevo tu odio

Y de nuevo tu placer
Y de nuevo tu destrozo

De tu amor y tu odio
nació esa flor
Sangra vida humana
Huele a calor

De tu fuerza y tu rabia,
una canción
Un recuerdo de tinta
Tu sonrisa...
... tu adiós.

16.5.10

'Blind as a bat, drunk as a butterfly'

'La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.
La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.
'

Julio Cortázar. Rayuela (104)

29.3.10

A propósito del lenguaje y otras verdades nietzscheanas

Hacen falta palabras que no existen para expresar los sentimientos que inventamos, para las nuevas ideas que generamos y no tienen cabida en el vocabulario común y corriente con el que nos hacemos entender. El lenguaje es el cadáver de lo que pensaron otras personas, y nos lo comemos, o lo arrastramos como mártires durante toda nuestra vida.

¡Yo no siento tan escuetamente como lo que soy capaz de expresar con mis palabras! Joder!

El amor es mentira, pues la palabra que lo define está muerta, está fría; el dolor son las cosquillas que siente el alma al pronunciar su palabra, pero no expresa su realidad, no es suficiente...

Siempre he tenido la sensación de que lo que escribo ya está hecho; de que lo que hago sobre el papel es una burda copia de lo que se ha llegado a pensar, yo o cualquier persona. Pero la idea es más compleja. Puede que esto, tal como está escrito, no lo haya escrito nadie...el problema es que las palabras con las que está escrito sí lo están; es la combinación de palabras la que da forma a las ideas que tenemos a la cabeza.

Pero todas las combinaciones, variaciones y permutaciones, con variación o sin ella, ya existen, y es cuestión de probabilidad que se organicen así o de otra manera. Esto es lo que yo pienso, poetéticamente hablando. Es pues la formación de nuevos términos la que hará posible que pensemos cosas diferentes. Entonces, el vocabulario que tenemos servirá para explicar estas nuevas palabras, a manera de esbozo de lo que son en realidad.

La conclusión de todo esto es que no estudio cuando debería, y que me gusta desvirtuar mi propia realidad, ya de por si compleja.

15.3.10

Un juego al que todos quieren jugar

Empíricamente hablando, la vida nos da lo que esperamos de ella. Lo que mostramos con el cuerpo, las imágenes que se dibujan en los recovecos pecaminosos de nuestra fantasiosa mente y que bailamos con las palabras sugerentes, las miradas provocativas, las risitas tontas...

El calor que suscitan los ojos tras los cuales se ven los pensamientos, como si de simples cristales se trataran, es la base sobre la cual se forman las reglas y leyes del sexo.

Pierde quien se deja encandilar con los cálidos susurros al oído; cuando penetran en ti algo más que las palabras ardientes que te encaminan a la locura terrenal con ese silbeteo serpentino, tan incitador y vicioso.

Se pierde cuando en el juego bailan algo más que los cuerpos mojados en miel. Cuando el cariño inunda la cabeza más que al vientre; cuando las mariposas que se escapan por tu boca son cuentos que hablan de futuro y no canciones como elogios al presente.


Cuando el amor
ya no es locura.


Tablero de juego: una cama, un parque, una piscina, un coche, un sillón, una ducha, un hotel, una playa, un rincón oscuro de cualquier callejón, un ascensor a las tres de la mañana, una azotea...

No está muy claro cómo se gana. Algunos tienen la impertinencia de llamarlo amor; como si supieran lo que significara, como si el fin de este juego simple pudiera llegar tan siquiera a parecerse a una cosa tan compleja.

En mi opinión, se gana cuando te come la rabia al ver a otras personas jugar cuando no es contigo. Ganas cuando ya no quieres compartir tu juego con jugadores anónimos, cuando tu contrincante tiene nombre propio.

En definitiva, cuando pierdes. Cuando eres capaz de perder para ganar, cuando entiendes que merece la pena arriesgarse a que te hagan daño.



Correr el riesgo de que te pasen ambas cosas, perder y ganar, perder o ganar, es lo que nos hace verdaderos ganadores. Tanto en el amor, como en todo.

10.3.10

La vida breve de una chica de ciudad

Salir del vagón del metro mirando al suelo para ver la distancia, profunda y oscura, que separa tus pies del andén. Correr con sutileza para ser la primera en subir el próximo tramo de escaleras mecánicas, por darte el gusto de, luego, quedarte parada, subiendo al son de la cadena dentada que mueve la maquinaria de los escalones, bajo tus pies; y ver a la gente subir con calor, y con prisas absurdas escalón a escalón, a veces con desparpajo, a veces con torpeza, a veces con cansancio...Fijarte en un brazo de una mujer, esbelto y delicado, cubierto por una manga negra semitransparente que cubre hasta su muñeca; y mirar a continuación el brazo de un vagabundo, con un abrigo verde roído, pestilente. Da igual. Sigues subiendo despacio, contemplando la claridad del metro, de los tubos de luz que serpentean los pasillos y suben a tu mismo ritmo las escaleras. Un dolor punzante en la falangina del anular derecho te despierta de la ensoñación urbana, y en ese momento te percatas de que los tontos sucesos son ideales para escribirlos. La vida cotidiana que me aplasta de tan monótona y fatigante plasmada a modo de retrato de un yo deprimido, de un yo del día a día, del yo que sufrimos todos a diario en los gastados pasillos subterráneos.

Salir a la calle por la sucia boca de metro. Sentir el frío de un tardío invierno, sentir las últimas gotitas de una tormenta que ya se fue, el aire helado que te parte la cara en contraste con el aplastante calor de allí abajo. Dar las gracias por llegar ya a casa, porque el día se ha acabado y las horas que te quedan las vas a malgastar pensando en nada, apartando las responsabilidades, hablando por teléfono, chateando o perdiendoeltiemponosesabemuybienenquéperoyasonlasdoce. Darte cuenta de que te meas y acelerar el paso. Sorprenderte de pronto con el sonido de los coches en la carretera, preguntándote si los habías omitido o si no había hasta ese momento. Sonido que rompe dolorosamente la vaga imágen que vas recopilando del momento y, sin preaviso, oír exclamar a un pensamiento: “no me voy a acordar de todo lo que quiero relatar, de todo lo que compone este momento tan normal, pero a la vez tan extraño”. Cruzar la calle. Ver a un skater, a un anciano, a dos heavys, a dos chinitas…Preguntarte si todo esto podría ser un sueño. Preguntarte porqué siempre te preguntas lo mismo.

Llegar a casa, aliviar urgentemente tu vejiga. Sentarte a escribir estas palabras, disfrutando de la construcción, sonriendo, dando las gracias, siendo feliz...

8.2.10

Febrero nunca fue un buen mes



"escribo sólo cuando me encuentro perdido
y siento que me quedo roto pero no lo suficiente
..."


7.2.10

Un mundo de idiotas

Había una vez una muñequita estresada, a la que estudiar la hormona mucho, que se tenía que currar las cosas en último momento, y apurarse y perder el culo; aunque luego obtiene buenos resultados, lo cual no es justo ni para ella (pues algún día se tendrá que caer, y cuanto más tarde y más arriba, más daño se va a hacer la muñequita), ni para los demás. Mucha gente quiere matar a la muñequita por esta razón...

Realmente esta muñequita es un poco estrafalaria y curiosa. No es como mucha gente que dice que no estudia y luego es dios (realmente esa gente no existe, y estudian en secreto y se tienen que esforzar mucho mucho para seguir aparentando ser tan dioses); la muñequita estudia mucho pero no es mentira que se agobie porque lo ha dejado todo para el último momento.

Tampoco es que no le guste estudiar... le apasiona aprender y aplicar lo que sabe, o lo que cree que sabe, a la vida, a su forma de hablar, de mirar las cosas, de reir...

Su familia suele estar orgullosa de que la muñequita sea una chica lista, pero en silencio la presionan para que sea mejor de lo que es. Porque saben que puede serlo. Y la muñequita también lo sabe pero no quiere serlo, o no sabe (y por eso lo justifica con no quererlo).

La gente lista no es feliz, cosa que la muñequita no soporta.

Por otro lado, la gente feliz no se entera ni de la suerte que tiene de serlo; ni saben que son felices. La muñequita busca la inconsciencia aposta, le gusta ser tan despistada y tan caótica. Le gusta reirse de sus propias lerdeces. Se equivoca en las mayores tonterías, cometiendo errores catastróficos...

La muñequita es tonta (de verdad y de mentira) y vive la vida junto con otros tontos felices. Y que la filosofía se la queden los suicidas, las matemáticas los cobardes y las ingenierías los sosos.

"La gente lista da asco", dice la muñequita, "no se saben reír".

31.12.09

Fin de año

Nunca he entendido muy bien lo del balance de las cosas buenas y malas que se hace cuando acaba un año. Ni los propósitos para el año que viene; ni las reuniones familiares, las felicitaciones navideñas, los belenes, las luces, las uvas ¿por qué doce? vale, por los meses, pero... ¿por qué uvas?

Este año ha sido triste y duro, desde el mismo comienzo si lo pienso, pero aún así tengo una extraña sensación de plenitud conmigo misma. Siento que he conseguido muchas cosas este año, y yo creo que por eso no percibo que haya ido tan mal.

Odio las navidades de siempre, aunque no me una a los mensajes de "feliz falsedad", pobresniñosdeáfrica y toda esa tendencia rebelde pasada de moda. Odio la navidad, a pesar de celebrarla siempre, por un motivo cierto y cercano a mi vida: odio la navidad porque odio a mi familia.

A mis padres no les va bien; mi madre cada vez está más loca, y miro a mi padre y veo un agujero negro de sentimientos, la depresión con mayúsculas. Siempre les he odiado, aunque la sociedad lo considere como una etapa rebelde llamada adolescencia que luego se pasa. No se pasa, se camufla, te lo tragas como buen adulto; pues siempre tendré en mente la frase "yo no decidí nacer", ni ser vuestra hija ni tener esta familia... ¿por qué tengo que soportar a cantidad de personajes de distinto rango jerárquico, ruidosos y tarados todos y cada uno de ellos, porque se trata de "mi abuelo", "mi tío", "mi madre", "mi primo", "mi hermana"?

Las circunstancias me han hecho anárquica, o más concretamente una especie de díscola estrafalaria, camuflada en la sociedad como una chica lista y responsable, que llegará a ser una mujer adulta decente y de provecho. Una vida triste como la de mucha gente... ¿Cómo voy a escribir sobre lo magnífico de la vida, solamente? ¿Cómo no mezclarlo con mi cruda realidad y hacer belleza del fango?

Celebro la navidad, porque la odio. Y por eso no puedo escribir "Felices Fiestas" sin un pero, sin una mueca de dolor. Pero puedo escribirlo, a pesar de todo: FELICES FIESTAS. Salud, amor y fuerza.

16.12.09

Niebla y violencia

Hay veces en que no puedes callarte las cosas. Pero te las callas, porque eres torpe y con palabras no puedes racionalizar el odio.

No lo soportas, pero ese hecho que te sigue hastiando tanto no para de suceder. Una vez y otra. Y es como que te mira a la cara sabiendo cuánto te jode; que lo matabas, porque se está riendo de ti.

Podrías sentir tristeza, indiferencia...o podrías ironizar con ello y sacar algo provechoso, aprender del error. Pero la negra peste que esas palabras, y esos gestos, te provocan hace imposible que no se desate en ti una bestia capaz de arrancar corazones.

Entonces te ciegas, y ya da igual lo que te molestara que ahora todo te molesta. Todo es una mierda destruible que si pudiera ir peor, lo haría (cuestión de tiempo). Y llega la impotencia y las ganas de llorar; pero te tragas el ácido de tus lágrimas y liberas al ciego monstruo con sed de golpes.

Y apaleas cubos. O negros, o a tu mujer, al empollón del colegio... O rompes botellas, quemas coches, estallas edificios. O vas al fútbol o a la guerra o te manifiestas ilegalmente...

O si eres una persona normal (y entonces te llamarán loco), gritas.

Puedes pelearte con un amigo, con tu novix... Culpas a tus padres, o a ti mismx, a la sociedad y a cada una de nuestras putas vidas... O te sublimas pintando un cuadro, o escribes mierdas como esta.

3.12.09

Mordiendo el agua

Ella quería escribir sobre aquel chico que la marcó tanto. Quería expresar que se sentía como una rosa canina en el bosque, que todo estaba superado. Quería narrar un cuento en el que aquel chico era un pelele que bailaba como Gene Kelly, pero en lugar de una farola, agarrado a un clavo ardiendo. Quería proclamar que era feliz, y que él también lo era, a pesar de no estar juntos...a pesar de estar sola y él ya no estarlo tanto.

A ella le encanta amar, en todos los sentidos. Y bailar bajo una lluvia de besos. Pero los besos ya no caían del cielo, ahora sólo existen pequeños charcos que la chica pisotea, o nubes livianas tras las que ella corre pero que siempre escapan, o se desvanecen... "Ya no llueve para mí" La nube se fue a mojar otra cabeza. "¡La culpa la tienen los paraguas!" O quizás no...

La chica por un momento ya no se sintió tan feliz. ¿Qué la pasaba? En apenas un instante su felicidad se esfumó...como una presa abierta por sobrecarga. A la chica le había costado mucho acumular todo ese valor y esa fuerza y esa alegría...y por unas pequeñas gotas, el vaso se colmó ¡Qué injusticia!

"Pero lo seguiré intentando" Como no...
"Alguna nube volverá a ser mía".

28.11.09

La vida de las heridas

Es asombroso ver cómo algo que en un principio te destroza, te sangra, te enmaraña los tejidos y hace reaccionar tu cuerpo de una manera tan explosiva e indeseable; poco a poco (y con el paso de infinitos días incómodos, que con esos mínimos roces con el mundo exterior, encaminados y decididos a dar justo donde más duele de ella, se hacen eternos), esa misma herida se va convirtiendo en algo ajeno, una costra que lo único que hace es afearte y deseas que se caiga, que deje de parasitarte.


Y en el momento en el que por fin ocurre puedes olvidarte de ella. Quizá porque te olvidas de ella, el momento ocurre.


Y como mucho, para siempre una cicatriz.

22.11.09

Skycity

Bailar con los brazos extendidos, buscándote. Esperando que el azar coincida con mis ganas de abrazarte. Que por casualidad nuestra espasmódica danza se pare con un beso, que se pare el mundo.

Me muero de frío al amanecer, cuando ya nada importa, ni lo que pasó ni lo que no. Hablo con la boca ideas que no me salen de la cabeza. Y el azar quiere que diga cantidad de inconcreteces que te hacen reir, y yo no sé por qué, pero sigo porque me gusta tu sonido. Éste tampoco sale de tu boca, sale de tus ojos.

Y cuando por un segundo consigo enfocarte, veo que existes de verdad, y que puedes mirarme porque sabes que existo.

Nos vamos. Volamos por encima de los borrachos tirados en esquinas y de las sombras que follan en callejones, sobre un mar de líquidos corporales y etílicos desparramados por el suelo, hasta encontrar nuestro propio sitio para fusionarnos con las sucias paredes de esta ciudad y fusionarnos nosotros mismos.

Y ni tú eres tú, ni yo soy yo, ni importa que lo seamos...

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Mientras la noche se hace día entre el nudo de nuestras piernas, volvemos a sacar un poquito de nosotros mismos. Abrimos el cajón, saltan cosas. Mientras tu espalda se llena de sudor las mariposas se mezclan con las moscas, lo verde con lo gris. Y se me sale por la boca.

La habitación huele a tabaco, a cetona, a latex, a sudor, a desodorante, a colonias mezcladas, a saliva, a semen...a sexo...

Y entonces, por fín, nos desfasamos con el tiempo. Porque las calles vuelven a nacer, la gente despierta cuando nosotros dormimos, la vida pasa cuando nosotros nos paramos, el ruido llega cuando guardamos silencio.

Tu habitación es un mundo aparte, en el que puedo estar tranquila, en el que nadie sabe si te beso, te chupo o te muerdo, ni qué momento ni en qué lugar, ni si en la piel o en el corazón. Si nos miramos o nos ignoramos.

Porque en el mundo real probablemente me odies o me olvides, pero entre estas cuatro paredes soy una diosa a la que sometes, un ángel al que apaleas o un vampiro al que ofrendas.

No se puede vivir mejor...

30.10.09

Equilibrando el pasado y el presente


Como todo adolescente, se planteaba la idea del suicidio. Era un juego más, como todos los que jugaba: odiaba lo deseable, filosofaba con el aire, creaba pesadillas, fumaba orgasmos, juzgaba a los dioses, se follaba a las ideas...se sorprendía y se indignaba de la vida con una facilidad que, como único fallo, no apreciaba.

No sabía que el juego de su vida cotidiana iba a condicionar su futuro. No como tal, pues el destino económico, la educación recibida, el barrio donde vivía marcaban en silencio un camino sin bifurcaciones; sino la manera de tomarse ese futuro.

La rabia y el amor desmedido se canalizarían para diferenciarle de las miles de personas que a diario hacen lo mismo. Haría lo mismo, pero lo sentiría de una manera diferente, como les ocurre a todas las gentes de este mundo.


Porque lo que aún no sabía y aprendería con los años, es que la esencia de ser diferente es saber que eres como todos los demás. Y lo tomas, o lo dejas.

25.10.09

Con el primer canto del día

"Controla tu embriaguez. Pon atención a lo que te están contando que es importante y mañana lamentarás no acordarte". Pero al día siguiente no reduerdo ni que me tenía que acordar de algo...no recuerdo el quién, ni a qué hora de la madrugada, ni el tema, ni su importancia, ni si realmente existió tal conversación, ni la cara de pena o de regocijo de la persona anónima que me confió un secreto...Pero recuerdo el vacío, el intento de escribir sobre papel mojado.

Y recuerdo las vueltas a casa a la mañana siguiente, porque todas son la misma: salir del metro y que el frío se te pegue en los huesos. Ese último esfuerzo antes de que se acabe todo, antes de que todo vuelva a empezar...y donde me como tanto la cabeza. Aún está oscuro, alguna nube clarea la triste escena en la que estoy sola. Dos extranjeros no ven ni existen casi, y se besan pegándose, o se pegan a besos. A veces la gente madruga, y me mira raro cuando se cruza con mis ojos despintados y vacíos.

Pienso en anoche. Me lo he pasado bien; de puta madre incluso. Pienso en que me gusta mi vida (o no), en que mañana seguiré adelante con todo (o no), en que soy quien quiero ser (o no), o en que al menos lo intento (¿y si no?). El caso es que nada de eso importa, porque sólo me lo planteo para no pensar que vuelvo sola a casa, que una parte de lo que hago es para olvidar que en todos los corazones hay un pozo negro, y que en el mío hay cosas al fondo que no puedo recuperar, que se me cayeron hace no mucho pero que ya están tan lejos...tan al fondo.

Mientras juego con el eco en ese pozo la realidad me distrae. Paso por el parque de al lado de mi casa y todas las madrugadas pienso en quedarme allí sentada un rato antes de subir a caer en coma. Por los pájaros. Desde algún árbol siempre suena tímidamente el primer piar cuando yo paso. Está todo tan vacío que se oye todo el encanto de ese sonido, toda la inocencia y la alegría y la belleza que contiene. Me encanta, porque me distrae de mi propia mierda y me hace observar por unos segundos la hermosura de las madrugadas.

De este modo, cuando subo a casa, los tres tramos de escaleras que me matan, cuando abro la puerta y me encojo hasta por dentro para hacer el menor ruido, cuando mis padres me preguntan que tal la noche y me regañan hasta en sueños, cuando inspecciono la nevera y quémierdasólohayheladosdelimónquemerecuerdanati, cuando me lavo la cara y me miro al espejo y parezco un cuadro corrido, cuando me meto en la cama y está tan fría que lloro...

De este modo no me derrumbo. Pienso en el pajarillo solitario cantando en el chopo blanco, pienso en que él ha dado el disparo de salida para mi carrera por la supervivencia del día siguiente. Y que, por tanto, morir hoy no tiene sentido, porque mi muerte era ayer.

15.10.09

Corre

Le vino un impulso desde lo más hondo de las entrañas. Caminaba entre la multitud, absorta. Mente en blanco, uno de esos momentos en los que despiertas de la nada pensando qué pensabas y qué te hace seguir ahí...aquí. Ansiedad. Miró a su alrededor con la sensación de que nada era real, no podía serlo. Las miradas vacías, las sonrisas perdidas... no podía ser real una realidad tan palpablemente sosa, absurda, desgastada.


Se preguntó por qué no se caían todos los edificios encima de las cabezas obnubiladas de toda esa gente. Se respondió que porque nadie iba a correr si eso pasaba...Y de pronto, las ganas de huir. Atrapada entre todas aquellas almas que no cantaban; agobiada por no saber si cantaron alguna vez. Y la propia afonía de su espíritu, que la impedía dar la primera zancada, que la impedía salir de la misma red ciega en la que todos se encontraban atrapados, en esa calle tan ancha de esa ciudad tan estrecha.


"Corre", se dijo a sí misma. No deseaba estar ahí, no quería que todos esos ojos anodinos la vieran llorar. No quería ver que nadie iba a consolarla, que nadie iba a pensarla, que muchos de ellos ni la verían sufrir. "¡Corre, joder!" Esa maldita apatía la estaba infectando, y lo sabía, y parecía no poder hacer nada. Esa maldita inercia de no hacer nada, de guardarse los sentimientos y las ganas para otro momento, esa odiosa manera de disimular... ¿hasta cuándo? ¿Cuánto más? ¿Por qué?


Llovía; pero era mentira. Eran sus lágrimas, que rasgaban sus mejillas y se anclaban al aire, para no dejarla avanzar. Hasta las lágrimas no querían actuar. Pero ya estaba bien, se había acabado la farsa. Con todo el dolor de su alma siguió corriendo, esquivando a todas esas ánimas inútiles que la miraban tan raro. Pero no le importó, porque sabía que miraban sin mirar, sin dar importancia...y con las mismas ganas de correr.


Cogió soltura, corría con todas sus fuerzas. Sus labios, cortados por tanto cuchillo de viento, esbozaron la sonrisa de los desvencijados. Y gritó hacia dentro, por la velocidad. Pero siguió corriendo. Hasta que las calles se acabaran. Hasta que el mundo se acabara. Hasta encontrarte.


21.9.09

Rotulador permanente

En la cima de aquella montaña se quedaron mis ganas juntos con todo lo que creía ser. Y rodé cuesta abajo, y perdí por el camino todo lo que quería ser. Y así llegué a este infierno, donde, pensaba, se podía ser feliz y lo he intentado ser hasta hoy, hasta que he despertado rebozada en mi sangre y en el polvo que levantan vuestras pisadas de fantasmas socializados.

Lo dice la enganchada al "tuenti" número uno. Soy la que más asco me doy, a decir verdad, pues me quedé en el intento. Vosotros tan siquiera sabíais de la existencia de éste, ni siquiera sabeis qué quiero decir con "el intento"...

Estoy perdida, y en un lugar al que he llegado por mis propios medios, que es lo peor de todo. Es lo que tiene el purgatorio, supongo, que no estás bien jodido hasta que no estás desesperado, por muy mal que creas que lo has pasado antes. Hasta que el pánico no te domina y no puedes dar un paso más, el destino no se queda a gusto.

No sé quién soy, ni lo que queda de mi yo genuino.

Me recuerdo con rencor, pero a la vez con el cariño de quien ve cómo un hijo aprehende y crece; pero a la vez me añoro; pero a la vez me avergüenzo. Me río y me lloro, y todo a la vez.

¿Quién era? ¿Quién quería llegar a ser? ¿Quién creía que era? La pequeña punki muere en mi corazón.

Sólo quedan cuatro parches descosidos de aquella mochila, rezan palabras que antes tenían sentido para mí. Quedan las fotos de mi pelo, que si las junto a modo de baraja parece que tengo entre las manos el arcoiris. Quedan mis destrozadas botas rojas, que tantos antros han pisado y con las que hice mil trueques. Quedan las tropecientas camisetas rotas y manipuladas que me daban ese aspecto tan gracioso y tan único. Quedan los rotuladores permanentes, con los que pintaba todo lo pintable (y lo que no lo era, también). Con su olor se me escapa una lágrima, y no es por los vapores que desprenden y a los que tan acostumbrada estaba...

Últimamente echo muchas cosas de menos, y una de ellas soy yo.


- ¡Ala! ¿En serio? ¿Y por qué ya no?
Qué pasa, ¿viste la luz? Jajajajaja
- Más bien dejé de verla...

27.8.09

Desconocidos

Llevaban toda la vida juntos. Ella era la guapa del barrio y ninguno había conseguido conquistarla. Él era el chulo caradura que lo consiguió.


Pronto se fueron a vivir juntos muy lejos del lugar al que pertenecían y comenzaron a generar su paraíso particular en aquella ciudad con playa, donde todo parecía una mezcla de irreal y la vida misma en su estado más puro. Se amaban. También mutuamente.


Él veía la salvación en los grandes y luminosos ojos de Ella, el fin de sus años de exceso y su ascensión a los cielos de la mano de un ángel. Ella veía un mundo entero a través de los de Él, un horizonte muy lejano y todo el tiempo del mundo para llegar hasta allí con Él, por Él.


Pasado un tiempo Él comenzó a trabajar muy lejos de su paraíso, y se quedaba muchos días lejos de Ella, que esperaba soñadora y triste su regreso. Las noches que Él volvía de las largas semanas fuera de casa eran apasionadas, pero el tiempo las acomodó en una rutina que ensombreció un poco su paraíso.


Ella notaba más que él la soledad los días que Él trabajaba, pues se quedaba sola en su paraíso, y empezó a echar de menos el barrio y a despreciar, aunque avergonzada, a Él por dejarla sola tanto tiempo. Él pasaba el día entretenido y sólo pensaba en la vuelta a su paraíso, pero poco a poco dejó de incluir a Ella en ese pensamiento, pues hacían la vuelta a casa menos agradable.


Tuvieron hijos, y Él y Ella se olvidaron un poco respectivamente para estar pendientes de su descendencia. A medida que éstos se hicieron mayores, Ella y Él comenzaron a sentirse solos, y en Ella y Él fue creciendo la vergüenza al acercamiento. Cuanto más solos se sentían, menos se acercaban el uno al otro.


Y así pasó, que Ella se rindió al dolor y dejó caer toda la culpa sobre Él. Y Él tragó ese dolor y generó un agujero negro donde todo caía, donde caía la pena y no manchaba, donde caía la culpa y no se sentía, donde caía el amor...


En su paraíso comenzó a llover. Ella se convirtió en cualquier mujer, amargada y desesperada por recuperar lo que fue, inquisitiva con Él en todo momento. Él comenzó a preguntarse quién era Ella, y comenzó a buscarla en otras mujeres, siendo un cualquiera.


Cada noche era como un pecado y una caída a los infiernos. Era una obligación dormir en la misma cama, Él con Ella, Ella con Él, como siempre. Pero a la vez era tan tenso y tan raro. Tan molesto... pues ¿quién era Ella? y ¿por qué él ya no parecía Él?


No supieron parar a tiempo. No podían, eran su vida y bajo ningún concepto querían destruir su paraíso. Pero en éste comenzó a tronar, y los rayos de tormenta dejaron en el ambiente un olor a quemado que hacía irreal los sentimientos, y el esfuerzo.


Pasaron los años y a pesar de todo siguieron juntos. Él odiando a Ella por ser tan autoritaria, tan bruja. Ella odiando a Él por ser tan imperfecto, tan frío. Juntos en su paraíso, que desde aquella tormenta se quedó con el cielo gris, con una mala luz que generaba sombras en cada esquina. Solos, pero en su paraíso.

25.8.09

Cuando amar duele

Inspirado en la novela "Once minutos" de Paulo Coelho
Tiendo a pensar en los actos de mi vida como algo que me pasa involuntariamente, y que en lo único que puedo actuar es en la manera de tomármelos. Me abstengo de opinar y trago toda el agua sucia que me venga, aunque sea un mar.
Lo hace mucha gente que como yo piensa que la esencia de la vida está en las heroicidades del día cotidiano, en el estoicismo terrenal que nos honrará cuando estemos muertos.
Pero, sinceramente, la esencia de la vida la veo en el sufrimiento. Todo el mundo sufre. Lo quiera o no, lo sepa o no. Y es la gente que sufre con convencimiento la heroica, o al menos la que lo intenta o la que cree serlo.
Sólo cuando sufrimos por amor es cuando se reconoce (y reconocemos) que estamos enamorados. Sólo lo hecho con sacrificio es el trabajo reconocido. Sólo cuando duele estamos realmente enfermos.
Cuando duele...Somos heroicos cuando actuamos a pesar del dolor. ¿A pesar del él o por él?
¿Y si todo fuera en esencia diferente, y es el dolor lo que nos hace actuar con mayor ímpetu y ganas? ¿Y si el dolor es la verdadera motivación de los actos heroicos?
¿Y si amamos por el dolor y no a pesar de él? El amor como el continuo vicio de los mortales, como la continua justificación por la que sufrir sin tener que dar explicaciones. Ese placer insano: por el amor. Por el placer. Por el dolor.