AND YOURS
5.11.11
Tú, mi odio y El País de Tus Pesadillas
Que sin sueño, sin hambre, sin tiempo
No hago más que dormir, comer y perderlo
Me encuentro fatal. Y mi vida tiene que continuar hacia delante pero ojalá pudiera seguir sin mi
Mi esfuerzo, mi ánimo, mi fe
Se va con cada humo del cigarro
Con cada moco que me saco de la nariz
Con cada lágrima que derramo dormida
Cada falso orgasmo. Cada palabra de autocompasión...
Cada patada que te daría porque CUÁNTO TE ODIO y cuánto daño me has hecho. Daño que sólo te pueden hacer las personas que de verdad quisiste
Mi corazón en tu mano y lo pisaste
Lo que recuperé y me puse en el hueco del pecho no es más que una tela ennegrecida de sangre seca y tus locuras de drogadicción
Sonrío y camino
Sólo paro a vomitar cuando vuelve tu olor a rata muerta
A círculo de mentiras, a ego ridículo, a falsa coraza de buena vida que cubre tu odio, tu miedo y tu mundo paranoico al que a nadie dejas entrar
Quédate allí dentro y no hagas daño a nadie más
Quédate allí dentro con tus princesas tatuadas
Nunca volveré, claro que no
Nunca volveré al País de Tus Pesadillas
14.2.10
My long death
La angustia que da pensar en las palabras que no están escritas aquí; pero que lo están en ti, y nacen del boli como si estuvieran predestinadas a estar ahí, de esa manera, en ese orden y escritas con mi letra desordenada. Como si lo viera. Y cada "o" y cada punto de una "i" y de la siguiente son diferentes pero perfectos para su cometido, para el conjunto total de letras, tachones y faltas de ortografía que conforman estas hojas.
La paradoja blanca está en mis manos y por eso no la tengo miedo.
Me da más miedo el escribir esto sola, el saber que escribo porque estoy sola; porque en mi mundo interior las miles de cosas que hay, que se enredan, se fractalizan, se rompen y me rompen...no se ven. Y si no lo escribo es como que no existe ¡y no es cierto! Me muero por fuera si no se ve que hay vida dentro de mí.
Y aquí está mi papel en blanco, como la prueba del crimen, como la pista de que dentro hubo un hachazo o un estallido o un salto o el fin de un bucle.
La tristeza de mis palabras es el saludo de mis ideas, que hablan por mí en estos momentos, que me utilizan para saludarte.
Sólo hay que preocuparse por mí si no escribo; cuando no escribo, es que me va bien. Y eso es muy raro. Y nunca va a ser cierto.
8.2.10
Febrero nunca fue un buen mes
y siento que me quedo roto pero no lo suficiente
..."
31.12.09
Fin de año
Este año ha sido triste y duro, desde el mismo comienzo si lo pienso, pero aún así tengo una extraña sensación de plenitud conmigo misma. Siento que he conseguido muchas cosas este año, y yo creo que por eso no percibo que haya ido tan mal.
Odio las navidades de siempre, aunque no me una a los mensajes de "feliz falsedad", pobresniñosdeáfrica y toda esa tendencia rebelde pasada de moda. Odio la navidad, a pesar de celebrarla siempre, por un motivo cierto y cercano a mi vida: odio la navidad porque odio a mi familia.
A mis padres no les va bien; mi madre cada vez está más loca, y miro a mi padre y veo un agujero negro de sentimientos, la depresión con mayúsculas. Siempre les he odiado, aunque la sociedad lo considere como una etapa rebelde llamada adolescencia que luego se pasa. No se pasa, se camufla, te lo tragas como buen adulto; pues siempre tendré en mente la frase "yo no decidí nacer", ni ser vuestra hija ni tener esta familia... ¿por qué tengo que soportar a cantidad de personajes de distinto rango jerárquico, ruidosos y tarados todos y cada uno de ellos, porque se trata de "mi abuelo", "mi tío", "mi madre", "mi primo", "mi hermana"?
Las circunstancias me han hecho anárquica, o más concretamente una especie de díscola estrafalaria, camuflada en la sociedad como una chica lista y responsable, que llegará a ser una mujer adulta decente y de provecho. Una vida triste como la de mucha gente... ¿Cómo voy a escribir sobre lo magnífico de la vida, solamente? ¿Cómo no mezclarlo con mi cruda realidad y hacer belleza del fango?
Celebro la navidad, porque la odio. Y por eso no puedo escribir "Felices Fiestas" sin un pero, sin una mueca de dolor. Pero puedo escribirlo, a pesar de todo: FELICES FIESTAS. Salud, amor y fuerza.
25.10.09
Con el primer canto del día
Y recuerdo las vueltas a casa a la mañana siguiente, porque todas son la misma: salir del metro y que el frío se te pegue en los huesos. Ese último esfuerzo antes de que se acabe todo, antes de que todo vuelva a empezar...y donde me como tanto la cabeza. Aún está oscuro, alguna nube clarea la triste escena en la que estoy sola. Dos extranjeros no ven ni existen casi, y se besan pegándose, o se pegan a besos. A veces la gente madruga, y me mira raro cuando se cruza con mis ojos despintados y vacíos.
Pienso en anoche. Me lo he pasado bien; de puta madre incluso. Pienso en que me gusta mi vida (o no), en que mañana seguiré adelante con todo (o no), en que soy quien quiero ser (o no), o en que al menos lo intento (¿y si no?). El caso es que nada de eso importa, porque sólo me lo planteo para no pensar que vuelvo sola a casa, que una parte de lo que hago es para olvidar que en todos los corazones hay un pozo negro, y que en el mío hay cosas al fondo que no puedo recuperar, que se me cayeron hace no mucho pero que ya están tan lejos...tan al fondo.
Mientras juego con el eco en ese pozo la realidad me distrae. Paso por el parque de al lado de mi casa y todas las madrugadas pienso en quedarme allí sentada un rato antes de subir a caer en coma. Por los pájaros. Desde algún árbol siempre suena tímidamente el primer piar cuando yo paso. Está todo tan vacío que se oye todo el encanto de ese sonido, toda la inocencia y la alegría y la belleza que contiene. Me encanta, porque me distrae de mi propia mierda y me hace observar por unos segundos la hermosura de las madrugadas.
De este modo, cuando subo a casa, los tres tramos de escaleras que me matan, cuando abro la puerta y me encojo hasta por dentro para hacer el menor ruido, cuando mis padres me preguntan que tal la noche y me regañan hasta en sueños, cuando inspecciono la nevera y quémierdasólohayheladosdelimónquemerecuerdanati, cuando me lavo la cara y me miro al espejo y parezco un cuadro corrido, cuando me meto en la cama y está tan fría que lloro...
De este modo no me derrumbo. Pienso en el pajarillo solitario cantando en el chopo blanco, pienso en que él ha dado el disparo de salida para mi carrera por la supervivencia del día siguiente. Y que, por tanto, morir hoy no tiene sentido, porque mi muerte era ayer.
10.10.09
Surreal time

una hoja seca
una huella
una yo
Pero va a ser que no, que hoy no escribo, que no me apetece...
3.10.09
Dadá
NO EN SÉ
NO NO (!)
INGLÉS
21.9.09
Rotulador permanente
Lo dice la enganchada al "tuenti" número uno. Soy la que más asco me doy, a decir verdad, pues me quedé en el intento. Vosotros tan siquiera sabíais de la existencia de éste, ni siquiera sabeis qué quiero decir con "el intento"...
Estoy perdida, y en un lugar al que he llegado por mis propios medios, que es lo peor de todo. Es lo que tiene el purgatorio, supongo, que no estás bien jodido hasta que no estás desesperado, por muy mal que creas que lo has pasado antes. Hasta que el pánico no te domina y no puedes dar un paso más, el destino no se queda a gusto.
No sé quién soy, ni lo que queda de mi yo genuino.
Me recuerdo con rencor, pero a la vez con el cariño de quien ve cómo un hijo aprehende y crece; pero a la vez me añoro; pero a la vez me avergüenzo. Me río y me lloro, y todo a la vez.
¿Quién era? ¿Quién quería llegar a ser? ¿Quién creía que era? La pequeña punki muere en mi corazón.
Sólo quedan cuatro parches descosidos de aquella mochila, rezan palabras que antes tenían sentido para mí. Quedan las fotos de mi pelo, que si las junto a modo de baraja parece que tengo entre las manos el arcoiris. Quedan mis destrozadas botas rojas, que tantos antros han pisado y con las que hice mil trueques. Quedan las tropecientas camisetas rotas y manipuladas que me daban ese aspecto tan gracioso y tan único. Quedan los rotuladores permanentes, con los que pintaba todo lo pintable (y lo que no lo era, también). Con su olor se me escapa una lágrima, y no es por los vapores que desprenden y a los que tan acostumbrada estaba...
Últimamente echo muchas cosas de menos, y una de ellas soy yo.

Qué pasa, ¿viste la luz? Jajajajaja
- Más bien dejé de verla...
31.8.09
Un verano sin ti
Eso no quita que te eche infinitamente de menos, que me sienta una sombra de mí misma. Muy danzarina, pero una mera sombra. Y me veo en tercera persona haciendo cosas que no esperé que haría.
Esto no es una carta, ni mucho menos una confesión...pero ahora que estoy sola y quieta pienso en tí, inevitablemente, y me pregunto muchas cosas.
¿Qué era lo que te hacía tan especial? Eras la edad, eras el tiempo, eras los lugares, eras los olores, eras las ganas de amar. Eras la vida tomada como una sucesión infinita de escenas de cine, series y novelas. Eras la película de la que nunca vi el final porque siempre hacíamos el amor antes de que acabara. Eras la risa sobre mis muchas lágrimas. Eras tus ojos negros que me miraban con picardía tras el otro lado del espejo. Eras el saber en todo momento lo que quería, lo que necesitaba. Eras las ganas de luchar. Eras lo que me hacía mejor persona, lo que me hacía intentar no ser lo que yo veía en mí, lo que veo ahora en todo momento. Eras lo que yo no sabía de mí y lo descubrí contigo. Eras tus manos que tan bien conocían mi cuerpo. Eras tus labios blanditos que me hacían rozar mi propio corazón. Eras unas alas enormes que me protegían y me acercaban un poco más al cielo. Eras mi esclavo, mi dios y mi ejemplo a seguir. Eras el primer cigarro que fumé, la primera mentira que dije, la primera pelea que tuve. Eras la explicación al valor que corre por mis venas. Eras una cresta, un nomeimporta, una filosofía de vida. Eras la bala perdida que fue a dar en mi corazón. Eras todo el amor que pude dar. Eras un alma que pude salvar por unos minutos. Eras las noches de ensueño que ahora paso sola. Eras las horas de silencio, en las que solo hablaban las caricias. Eras las fotos, las sábanas frías por el sudor que se evapora, los pendientes perdidos. Eras los mensajes que no dicen nada, porque no había nada que decir, sólo lo mucho que te quise. Eras las canciones que me parten el corazón. Eras todo mi ayer, y todo lo que soy en el futuro.
27.8.09
Desconocidos
Llevaban toda la vida juntos. Ella era la guapa del barrio y ninguno había conseguido conquistarla. Él era el chulo caradura que lo consiguió.
Pronto se fueron a vivir juntos muy lejos del lugar al que pertenecían y comenzaron a generar su paraíso particular en aquella ciudad con playa, donde todo parecía una mezcla de irreal y la vida misma en su estado más puro. Se amaban. También mutuamente.
Él veía la salvación en los grandes y luminosos ojos de Ella, el fin de sus años de exceso y su ascensión a los cielos de la mano de un ángel. Ella veía un mundo entero a través de los de Él, un horizonte muy lejano y todo el tiempo del mundo para llegar hasta allí con Él, por Él.
Pasado un tiempo Él comenzó a trabajar muy lejos de su paraíso, y se quedaba muchos días lejos de Ella, que esperaba soñadora y triste su regreso. Las noches que Él volvía de las largas semanas fuera de casa eran apasionadas, pero el tiempo las acomodó en una rutina que ensombreció un poco su paraíso.
Ella notaba más que él la soledad los días que Él trabajaba, pues se quedaba sola en su paraíso, y empezó a echar de menos el barrio y a despreciar, aunque avergonzada, a Él por dejarla sola tanto tiempo. Él pasaba el día entretenido y sólo pensaba en la vuelta a su paraíso, pero poco a poco dejó de incluir a Ella en ese pensamiento, pues hacían la vuelta a casa menos agradable.
Tuvieron hijos, y Él y Ella se olvidaron un poco respectivamente para estar pendientes de su descendencia. A medida que éstos se hicieron mayores, Ella y Él comenzaron a sentirse solos, y en Ella y Él fue creciendo la vergüenza al acercamiento. Cuanto más solos se sentían, menos se acercaban el uno al otro.
Y así pasó, que Ella se rindió al dolor y dejó caer toda la culpa sobre Él. Y Él tragó ese dolor y generó un agujero negro donde todo caía, donde caía la pena y no manchaba, donde caía la culpa y no se sentía, donde caía el amor...
En su paraíso comenzó a llover. Ella se convirtió en cualquier mujer, amargada y desesperada por recuperar lo que fue, inquisitiva con Él en todo momento. Él comenzó a preguntarse quién era Ella, y comenzó a buscarla en otras mujeres, siendo un cualquiera.
Cada noche era como un pecado y una caída a los infiernos. Era una obligación dormir en la misma cama, Él con Ella, Ella con Él, como siempre. Pero a la vez era tan tenso y tan raro. Tan molesto... pues ¿quién era Ella? y ¿por qué él ya no parecía Él?
No supieron parar a tiempo. No podían, eran su vida y bajo ningún concepto querían destruir su paraíso. Pero en éste comenzó a tronar, y los rayos de tormenta dejaron en el ambiente un olor a quemado que hacía irreal los sentimientos, y el esfuerzo.
Pasaron los años y a pesar de todo siguieron juntos. Él odiando a Ella por ser tan autoritaria, tan bruja. Ella odiando a Él por ser tan imperfecto, tan frío. Juntos en su paraíso, que desde aquella tormenta se quedó con el cielo gris, con una mala luz que generaba sombras en cada esquina. Solos, pero en su paraíso.
