AND YOURS

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11.4.10

Lo que no se puede decir; lo que se piensa sin decirse; lo impensable...

Morderse la lengua en determinadas ocasiones no me es suficiente. Necesitaría un bozal, o una mordaza para que mis pensamientos se callaran.

En un libro que leí recientemente acerca del comportamiento humano, explicaba que la violencia en los niños se ve aumentada cuando a estos se les conceden todos los caprichos; la impotencia de aquellos otros que no están mimados, hace que aprendan a contener su agresividad innata. La racionalización de los placeres les hace adultos, les transmuta de simios violentos a hombres sociales.

Por otro lado, el excesivo control de nuestra parte emocional, instintiva, animal, por parte de la razón, el deber y los tabúes, hace que esta primera, encerrada en su cárcel freudiana, salte de alguna manera; ya sea en sueños, en gestos involuntarios de la cara, en palpitaciones o nerviosismos aparentemente fuera de lugar, en fallos del sistema de comunicación, tartamudeos, cambios de nombre, conversaciones etílicas, actos etílicos...

Esta idea suscita a pensar que la educación nunca puede llegar a ser equilibrada ni correcta; que el autocontrol nunca va a ser el suficiente, pues negar nuestros instintos es, precisamente, negar lo que nos hace humanos. Y no podemos evitarlo.

Pero esto no es justo para con tu entorno y tu vida en sociedad. Y, anarquísticamente mal hecho, harías responsable de tu propia culpa a los que te rodean. Quiero decir con esto, y para ser menos inconcreta pondré un par de ejemplos, que si tienes celos a veces te los tienes que callar, que si odias a alguien ese alguien no tiene la culpa, porque lo que puede pasar simplemente es que no hay compatibilidad, y no se te ha agraviado en ningún momento como para que exista tal odio; que si te hacen daño por fiarte de alguien que previamente se sabía que no era de confianza, es posible que fuera previsible y, sin pretender ser cruel con estas palabras, el castigo es merecido.

También valdría como ejemplo el que si no te fías de alguien, que si aunque parecía que sí lo hacías, la otra persona instintivamente se da cuenta de que la confianza no es tal, no pretendas que confíen en ti. Y por el hecho de que la otra persona no confíe en ti, no hay derecho a que, de rebote, se aproveche el tirón para no fiarte de esa persona, justificando de este modo tu primera desconfianza.

El amor puede que sea ciego. La pasión seguro que lo es. La confianza, desde luego, no.

Me duele ver cómo yo me contengo, que sacrifico mi egoísmo individualista por mi egoísmo social, cuando muchas otras personas en este mundo no hacen más que pensar en su propio culo, en los propios deseos que dañan a su entorno; y se justifican achacando el problema a la incomprensión del resto para con uno mismo... ¡que te peten! El mundo no va a estar pendiente de ti, ni mucho menos, jodido mono narcisista. Estate pendiente de ti mismo a la par que lo estás de tu alrededor, pues es éste el que hace posible que tú seas feliz y seas tu mismx.

Si a un niño no se le dan todos los caramelos que quiere, es para que valore lo que es un caramelo. Porque cuantos más caramelos le des más se parecerán a piedras; pero tampoco le des un caramelo únicamente, pues lo valorará como oro y no como lo que es. Para mi la amistad es este caramelo, y la gente muy sociable lo infravalora, ¡mientras que los egoístas lo confunden incluso con el amor! Y desgraciadamente (o por fortuna para poder escribir estas palabras) conozco ambos casos...

Me duele todo lo que digo y no debería decir. Es una lacra que siempre se arrastra. Porque es mentira que las palabras se van con el viento, quedan grabadas en losas enormes en la mente, o son indelebles en el corazón. Y más me quema lo que no digo y pienso, y que debería decir pero no tengo el valor, o no encuentro el momento o no existe tal... son cantidad de pensamientos que se esfuman en suspiros, son mariposas transparentes y pájaros de vapor que vuelan y se pierden en la noche o entre las nubes de un día gris.

Pero me matan las cosas que pienso y no debería pensar. Esos pequeños demonios que brotan del suelo de mi psique como mala hierba y saltan sobre las losas, escupen encima de las pintadas de mi corazón, se comen las alas de las mariposas e intentan volar sobre los pájaros y salir por mi boca.

Hay muchas cosas que digo sin pensar, miles de cosas que pienso y no digo, y ejércitos enteros de pensamientos irracionales, dañinos y sin sentido, que nunca deberían estar en mi mente...

14.2.10

My long death

Enfrentarme al papel en blanco nunca ha sido algo que me haya dado verdadero miedo... Escribir cosas que aún no están escritas, crear vida en un inmenso mar de papel, tirarse al vacío desde el vacío.

La angustia que da pensar en las palabras que no están escritas aquí; pero que lo están en ti, y nacen del boli como si estuvieran predestinadas a estar ahí, de esa manera, en ese orden y escritas con mi letra desordenada. Como si lo viera. Y cada "o" y cada punto de una "i" y de la siguiente son diferentes pero perfectos para su cometido, para el conjunto total de letras, tachones y faltas de ortografía que conforman estas hojas.

La paradoja blanca está en mis manos y por eso no la tengo miedo.

Me da más miedo el escribir esto sola, el saber que escribo porque estoy sola; porque en mi mundo interior las miles de cosas que hay, que se enredan, se fractalizan, se rompen y me rompen...no se ven. Y si no lo escribo es como que no existe ¡y no es cierto! Me muero por fuera si no se ve que hay vida dentro de mí.

Y aquí está mi papel en blanco, como la prueba del crimen, como la pista de que dentro hubo un hachazo o un estallido o un salto o el fin de un bucle.

La tristeza de mis palabras es el saludo de mis ideas, que hablan por mí en estos momentos, que me utilizan para saludarte.

Sólo hay que preocuparse por mí si no escribo; cuando no escribo, es que me va bien. Y eso es muy raro. Y nunca va a ser cierto.

18.1.10

Te estoy esperando, seas quien seas



Give me good times
Give me sali-va
Give me fever
I'm a believer

Give me insane
Give me space brain
Give me music Give me love
Abandon us in love

Gimme good times
There no joke rhymes
Gimme easy breathing
Give me everything
Everything, Everything

WAKAH-WAKAH

Gimme good times
And give me sali-va
Give me fever
I'm a believer

Give me insane
Gimme space brain
Don't leave me ever
We'll live forever
Yes we will - I know we will

Gimme good times
Give me sali-va
Give me fever
I'm a believer

Give me insane
Gimme space brain
Don't leave me ever
We'll live forever
Yes we will, I know we will

Stick it in my veins
Stick it my veins
Stick it in my veins

[Blur - SwampSong]

23.12.09

Felinos enjaulados


Todos somos presos
de nuestra propia locura,
corriendo tras los besos
de nuestra eterna tortura.

16.12.09

Niebla y violencia

Hay veces en que no puedes callarte las cosas. Pero te las callas, porque eres torpe y con palabras no puedes racionalizar el odio.

No lo soportas, pero ese hecho que te sigue hastiando tanto no para de suceder. Una vez y otra. Y es como que te mira a la cara sabiendo cuánto te jode; que lo matabas, porque se está riendo de ti.

Podrías sentir tristeza, indiferencia...o podrías ironizar con ello y sacar algo provechoso, aprender del error. Pero la negra peste que esas palabras, y esos gestos, te provocan hace imposible que no se desate en ti una bestia capaz de arrancar corazones.

Entonces te ciegas, y ya da igual lo que te molestara que ahora todo te molesta. Todo es una mierda destruible que si pudiera ir peor, lo haría (cuestión de tiempo). Y llega la impotencia y las ganas de llorar; pero te tragas el ácido de tus lágrimas y liberas al ciego monstruo con sed de golpes.

Y apaleas cubos. O negros, o a tu mujer, al empollón del colegio... O rompes botellas, quemas coches, estallas edificios. O vas al fútbol o a la guerra o te manifiestas ilegalmente...

O si eres una persona normal (y entonces te llamarán loco), gritas.

Puedes pelearte con un amigo, con tu novix... Culpas a tus padres, o a ti mismx, a la sociedad y a cada una de nuestras putas vidas... O te sublimas pintando un cuadro, o escribes mierdas como esta.

2.12.09

Confesiones

Me ponen los punkis
los mimos
y los transexuales

Y que le jodan al mundo, a sus tabúes y sus normas sexuales. Que para hormonas las mías...que me encanta follar.

(!!!)

27.11.09

Butterflies come across the mirror


Me encanta este dibujo.
Son como las dos caras de la misma moneda
Pero es mentira...

¿Qué ve un espejo en su reflejo?

Es como una palabra con dos significados
Es imposible...

Una vez me preguntaron en un test de estos absurdos: "Contesta seriamente, ¿de cuántas personas que han pasado por tu vida te has enamorado DE VERDAD?" Mi respuesta fue: "De todas" Y es una falacia, pero es verdadera.

22.11.09

Skycity

Bailar con los brazos extendidos, buscándote. Esperando que el azar coincida con mis ganas de abrazarte. Que por casualidad nuestra espasmódica danza se pare con un beso, que se pare el mundo.

Me muero de frío al amanecer, cuando ya nada importa, ni lo que pasó ni lo que no. Hablo con la boca ideas que no me salen de la cabeza. Y el azar quiere que diga cantidad de inconcreteces que te hacen reir, y yo no sé por qué, pero sigo porque me gusta tu sonido. Éste tampoco sale de tu boca, sale de tus ojos.

Y cuando por un segundo consigo enfocarte, veo que existes de verdad, y que puedes mirarme porque sabes que existo.

Nos vamos. Volamos por encima de los borrachos tirados en esquinas y de las sombras que follan en callejones, sobre un mar de líquidos corporales y etílicos desparramados por el suelo, hasta encontrar nuestro propio sitio para fusionarnos con las sucias paredes de esta ciudad y fusionarnos nosotros mismos.

Y ni tú eres tú, ni yo soy yo, ni importa que lo seamos...

-------

Mientras la noche se hace día entre el nudo de nuestras piernas, volvemos a sacar un poquito de nosotros mismos. Abrimos el cajón, saltan cosas. Mientras tu espalda se llena de sudor las mariposas se mezclan con las moscas, lo verde con lo gris. Y se me sale por la boca.

La habitación huele a tabaco, a cetona, a latex, a sudor, a desodorante, a colonias mezcladas, a saliva, a semen...a sexo...

Y entonces, por fín, nos desfasamos con el tiempo. Porque las calles vuelven a nacer, la gente despierta cuando nosotros dormimos, la vida pasa cuando nosotros nos paramos, el ruido llega cuando guardamos silencio.

Tu habitación es un mundo aparte, en el que puedo estar tranquila, en el que nadie sabe si te beso, te chupo o te muerdo, ni qué momento ni en qué lugar, ni si en la piel o en el corazón. Si nos miramos o nos ignoramos.

Porque en el mundo real probablemente me odies o me olvides, pero entre estas cuatro paredes soy una diosa a la que sometes, un ángel al que apaleas o un vampiro al que ofrendas.

No se puede vivir mejor...

20.10.09

17.10.09

Delirio

(Cuento que escribí en un blog anterior a este. A fecha de Junio, que tiene más sentido)

Todo comenzó con la llegada del calor. Un calor acosador, que no te deja ni dormir, ni comer, ni hacer nada decentemente. Ella no podía conciliar el sueño, no paraba de dar vueltas y enredarse los pies con las sábanas apartadas. Su ligero camisón se resistía a quedarse en su sitio y la hacía sudar. Le picaban las piernas. El sudor rápidamente se evaporaba, su piel se quedaba caliente y reseca. Le picaba. Le hormigueaban los pies y las manos. Su cuerpo desparramado en el somier adquiría posturas que no permitían que su sangre irrigara por igual a todas las partes de su cuerpo. Suavemente se rascó las pantorrillas, y se masajeó las piernas para mejorar la circulación. Tampoco mucho, pues la fricción apremiaba el calor. Pasado el picor intentó relajarse de nuevo.

No pudo. Mosquitos. Mosquita, más bien. Con ese silbido agudo y tembloroso que penetra en el oído, como si en el mismo tímpano fuera a picar. La chica de nuevo comenzó a ponerse nerviosa. "¡No puede ser!". Intentaba olvidarse. "Dormir, dormir...sólo piensa en dormir". Zumbidos. "...". Zumbidos más cerca. Se protege los oídos entre el colchón y la almohada. ¿Cómo, con semejante capa de plumas aislando su cabeza, puede seguir oyendo al maldito bicho? Se levanta apresuradamente y enciende la luz, dispuesta a aplastar con la zapatilla al mismo diablo si es él el que hace el ruido.

Más hubiera valido que al menos Satán se encontrase entre los presentes: ni rastro de la mosquita. Y lo más frustrante aún: silencio total. Apagó la luz y volvió a acostarse. Sin soltar la zapatilla, ya percatada de la inteligencia de su enemiga.

"Zhhhhhhhhhh!!!" Con un rápido movimiento se estampó la zapatilla en la cara, lo que le valió para dos cosas: matar al bicho y volver a quedarse de nuevo ojiplática, con la mejilla roja y hormigueante. Por la demencia del momento le sobrevino en una carcajada. Recordó aquella noche que pasó en el campo con sus amigos, en la que no pudo dormir a raíz de descubrir que su picor de ombligo se debía a la visita de una oruga a su saco de dormir. O aquella vez en la que ni siquiera pudo entrar en su cuarto, pues una araña había decidido corretear por sus paredes y no dejarse atrapar.

Los bichos siempre le habían dado mucho miedo. No era un miedo pavoroso que no permite la actuación. Era un miedo de niña, que la hacía gritar como una histérica y hacer tonterías porque ay-he-visto-un-bicho-micrométrico-que-resultó-ser-una-mancha-de-boli-en-la-mesa. Siempre se lo había tomado con humor, pues sabía lo tonta que se ponía en esas situaciones que en un primer momento le parecían tan peligrosas.

Mientras pensaba todo esto se rascaba el brazo. "Juraría que a la mosquita no le ha dado tiempo a hacerme un picotazo". Simplemente tenía el brazo rojo de haber estado rascándose, aunque no sabía muy bien por qué lo había estado haciendo tan efusivamente. Sintió unas diminutas patitas posadas en el empeine del pie derecho. Una sensación tan sutil que ni siquiera podía ser real. Como el humo. Pero sabía que otro ser que no era ella misma estaba actuando sobre su perímetro.

Se posó la mano, y allí no había nada. No era posible que el bicho se hubiera movido, o que hubiera echado a volar, pues había sentido la sensación hasta el instante en que se había empezado a rascar. No quería creerse que el simple roce de las sábanas pudiera dar esa sensación, pudiera incomodarla tanto... Pero ya que estaba por la zona, siguió rascándose camino de la pierna, pues seguían picándole, al igual que el brazo y la otra pierna. Al poco empezó a picarle el cuello, las manos, la espalda, la cara... Cada vez se rascaba más, le picaba más, se ponía más nerviosa.

"Te estás rayando, frénate" Se decía a sí misma. Las piernas, en donde llevaba a cabo su trabajo con más asiduidad, le empezaban a escocer, y empezaban a florecer las primeras líneas rojas en su piel blanca y suave, como entrecruzadas marcas de neumáticos en la carretera. Posando las palmas de las manos en la cama, comenzó a calmarse, dándose cuenta de lo que cansada que estaba, del tiempo que había pasado, del poco que le quedaba para dormir escasamente antes del examen. Se relajó, se calmó con el sonido de su propia respiración, lenta y pesada, que la arrastraba a la cómoda oscuridad de una mente que deja de trabajar unos instantes y permite que viajemos al mundo de los sueños.

Y, en la quietud, en ese limbo entre el sueño y la vigilia, vislumbró un grumillo negro que recorría su brazo, apresuradamente hasta su cara. Se sacudió fuertemente, incorporándose. Removió las sábanas, miró bajo la almohada, se quitó el camisón, sacudió su pelo, encendió y apagó la luz repetidas veces... Buscaba al bicho en cada rincón de su cuarto, en cada centímetro de su cuerpo... Nada. Como buen ladrón se escapó de la agotada chica, llevándose su sueño.

Volvió a tumbarse, resignada a pasar la noche en vela. En ese momento el bicho volvió a la carga, pero ella decidió no impedirle la conquista de su cuerpo, pues ya sabía que nada podía hacer. Sintió cómo correteaba por su pie, como descansaba en la punta del dedo gordo, como iba y venía sin decidirse por un camino concreto, huyendo o más bien planteándose el lugar idóneo para plantar su picadura. Movió desganadamente el pie para echarlo. Y el cosquilleo de las patitas paso a su muslo en cuanto se desprendió del pie.

Pero no podía ser el mismo bicho, pensó. Imposible. Entre el fardo de sábanas y el despiste del propio animal, no era probable que tan rápidamente hubiera llegado al muslo. Mientras se planteaba todo esto, volvió a sentir el primer bicho en el dedo gordo, sin que el segundo picor se hubiera quitado. Y un tercero en el mismo pie, en otra zona. Y un cuarto cosquilleo en el otro pie. Y un quinto... "Son imaginaciones mías, es por el cansancio" afirmó, pero no se atrevía a corroborarlo.

Mientras sentía sucesivos correteos por la piel, que subían hasta la parte alta de los muslos. Decidió confirmar sus sospechas deslizando lentamente la mano derecha hasta su cadera. Lo que ella sintió no es describible. Pensó en aquellos hombres de las noticias, que salen cubiertos de abejas, en una simbiosis agradable que les deja limpios de picaduras. Pensó en esa sensación, el suave pelo de los abdómenes de esas melíferas, la inocencia de su murmullo...

...Las sonoras extremidades de arañas, moscas, mosquitos...los cuerpos blandos y viscosos de orugas y gusanos... avanzaban incansablemente como un pelotón, que violaba la paz de un pueblo epidérmico humano, incapaz de moverse, paralizado de horror...

Ese zumbido...

3.10.09

Zoom Insomnia

"Reflexiones sobre terrorismo"

¿Leer? Realmente estoy cansada, y la cómoda cama me espera, pero aún es tan pronto... ¿dormir? Estremecerme tenuemente entre las sábanas para avivar su calor...

Porque el terrorismo no es cosa de ahora

...acurrucarme en la camada cómo, todo muy cómodo, sí...hm...

Ah bueno, me estoy leyendo "El arte de la guerra"

Qué a gusto. Qué perezosa soy. Cuánto me regocijo en ello jijiji. Aquí en mi cama...Como aquella vez en casa de Marian en la que hablamos y hablamos y yo ya desde los sueños sólo pensaba en que se callara y me dejara dormir con todo lo a gusto que estaba...

(Silencio)

¡Espera! Creo que me estoy despertando, que me estoy desvelando, que vuelve mi actividad mental.

Aquí tengo el golpe

Respiraciones lentas y suaves. Un pequeño velero blanco entra y sale por mi boca. No se mueve mucho más porque está anclado a la campanilla...

¿Y te salió sangre?

Recuerdo la respiración de Risto cuando dormimos juntos por primera vez...aquella paz que olía a tabaco...

¿No lo tendrás roto?

Como hoy en el metro, ese señor maleducado que no paraba de fumar en el vagón. ¡Qué ganas tenía de que se bajara!

Ui, ya se me está yendo la cabeza, como siempre... Y como siempre ahora pensaré en la racionalidad de mis pensamientos, a ver si logro distinguir si estoy despierta o dormida...

"Historia de la filosofía"

Creo que mi perro se ha comido un gato verde, y la verdad no sé cómo le sentará... No me gusta que coma animales, ni siquiera mariposas, siempre le sientan mal. Cuando mi perro me habla me asusto.

Un poco tarde, ¿no?

Ya las paredes comienzan a alargarse y la luz del pasillo se achica. Tengo que tener precaución al moverme porque mi cabeza ensanchada puede chocar contra el techo; pero a la vez soy tan pequeñita que los peluches me dan sombra. Mi brazo tan largo puede alcanzar la pared de enfrente.

Es un poco denso para leerlo ahora...

El suelo parece estar normal, así que por hoy creo que puedo dormirme. Esta vigilia siempre me descoloca mucho, creo que es por la oscuridad...

La cama es tan cómoda y estoy ya tan calentita... Creo que el velero llegó a buen puerto.